La protesta universitaria vuelve a sentirse en Tucumán, pero el conflicto excede ampliamente la discusión salarial. ADIUNT apunta contra el Gobierno nacional por el financiamiento y también cuestiona con dureza el sistema político interno de la UNT, a pocos días de la Asamblea que deberá elegir rector y vicerrector.
La Universidad Nacional de Tucumán atraviesa uno de los momentos políticamente más complejos de los últimos años. Mientras docentes y trabajadores universitarios profundizan las medidas de fuerza en reclamo de salarios y financiamiento, dentro de la propia institución crecen las críticas por la forma en que se desarrolla el proceso que deberá definir quién conducirá la UNT durante el período 2026-2030.
Este jueves 27 y viernes 28 de agosto se desarrolla un paro nacional universitario de 48 horas. La medida fue definida por organizaciones sindicales nacionales y tiene impacto en Tucumán, donde el conflicto viene precedido por una semana completa de protestas docentes realizada entre el 18 y el 22 de agosto.
Pero detrás de las aulas sin actividad y las medidas gremiales aparece una discusión bastante más profunda.
ADIUNT no solamente responsabiliza al Gobierno de Javier Milei por el deterioro salarial y presupuestario. El gremio docente también dirige fuertes críticas hacia el funcionamiento político de la propia Universidad Nacional de Tucumán y, particularmente, hacia su sistema electoral.
Ese segundo frente cobra todavía más importancia porque falta apenas una semana para una fecha decisiva: el próximo 3 de septiembre está convocada la Asamblea Universitaria que deberá elegir rector y vicerrector de la UNT.

Dos conflictos que se cruzan
En el plano nacional, el reclamo universitario tiene como eje el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario.
CONADU resolvió el paro del 27 y 28 de agosto denunciando que llevan cerca de 300 días reclamando su cumplimiento y exigiendo respuestas relacionadas con salarios y presupuesto.
El sector nodocente también decidió profundizar las medidas.FATUN ratificó el paro nacional después de una audiencia de conciliación y una reunión del Frente Sindical Universitario con representantes del Consejo Interuniversitario Nacional y la Federación Universitaria Argentina que, según la organización gremial, concluyó “sin avances ni respuestas favorables”.
En Tucumán, ADIUNT viene desarrollando su propio plan de lucha.
Entre el 18 y el 22 de agosto convocó a una semana completa de paro de docentes universitarios y preuniversitarios, acompañada por protestas frente al Rectorado, actividades en ASUNT, clases públicas y otras acciones de visibilización.
Para este nuevo paro, el gremio prepara además una clase pública en Plaza Independencia, con participación de docentes e investigadores de la UNT, como parte de las acciones para trasladar el conflicto universitario hacia el espacio público.

ADIUNT también apunta hacia adentro de la UNT
El dato político más interesante aparece cuando se observa el discurso del gremio tucumano.
ADIUNT no limita sus cuestionamientos a la Casa Rosada
En declaraciones realizadas durante las protestas de agosto, Ariel Osatinsky, actual secretario de Finanzas de ADIUNT e integrante de su conducción, sostuvo que existen numerosas cuestiones paralizadas dentro de la Universidad y vinculó esa situación con la indefinición institucional que atravesó la UNT durante los últimos meses.
Pero fue todavía más contundente cuando habló de las elecciones.
La crítica no surgió ahora.
ADIUNT había publicado en mayo un documento específico sobre las elecciones de la Universidad en el que cuestionó directamente el sistema político que utiliza la UNT para elegir a sus autoridades.

La elección indirecta, en el centro de las críticas
Uno de los principales planteos del gremio es que el rector de la Universidad Nacional de Tucumán continúa siendo elegido indirectamente por una Asamblea Universitaria, en lugar de surgir del voto directo de la comunidad universitaria.
ADIUNT considera que la reforma estatutaria no modificó sustancialmente este sistema.
El sindicato sostiene además que existen problemas de representación entre los distintos sectores docentes.
Según el documento gremial, alrededor de 300 profesores titulares terminan teniendo un peso electoral equivalente al de aproximadamente 2.500 auxiliares y jefes de trabajos prácticos, algo que ADIUNT considera una representación distorsionada.
También cuestiona la participación de las escuelas preuniversitarias y las condiciones que deben cumplir los estudiantes para participar electoralmente.
La posición política del gremio es clara: reclama avanzar hacia una elección directa de las autoridades universitarias.En su documento de mayo, ADIUNT
En su documento de mayo, ADIUNT llegó a definir la situación como producto de un “régimen de camarillas” y sostuvo que la reforma del Estatuto terminó preservando buena parte del sistema político anterior.
Se trata, naturalmente, de la posición del sindicato y no de una caracterización institucional de la Universidad. Pero muestra hasta qué punto el conflicto gremial terminó mezclándose con la disputa política por el gobierno de la UNT.
Una reforma que tardó una década
Otro de los cuestionamientos apunta al tiempo que demandó modificar el Estatuto.
Osatinsky recordó que el debate comenzó como consecuencia del conflicto universitario de 2014 y sostuvo que, después de aproximadamente diez años de discusión, los cambios terminaron siendo insuficientes.
“Estuvieron 10 años para reformar el estatuto y no cambiar prácticamente nada”, afirmó recientemente el dirigente.
ADIUNT sostiene que la reforma no resolvió cuestiones centrales como la elección indirecta del Rectorado ni las diferencias de representación entre los distintos estamentos.
Esta discusión, que durante años permaneció principalmente dentro de los ámbitos universitarios, volvió ahora al centro de la escena debido a las dificultades que atravesó la elección de autoridades durante 2026.
Una elección atravesada por la Justicia
El proceso electoral de la UNT estuvo lejos de ser sencillo.
La elección de rector y vicerrector debió atravesar intervenciones judiciales y sucesivas modificaciones del cronograma.
En junio, el Consejo Superior tuvo que dejar sin efecto la Asamblea Universitaria que estaba prevista para el 10 de ese mes y ordenar una readecuación del proceso después de una decisión de la Cámara Federal de Apelaciones.
La propia Universidad explicó entonces que debía reorganizarse la etapa correspondiente a la elección rectoral, contemplando nuevamente acreditación de fórmulas, impugnaciones, oficialización de candidaturas y la realización de la Asamblea Universitaria.
Finalmente, el 11 de agosto, el Consejo Superior aprobó un nuevo cronograma.La fecha establecida para la elección de rector y vicerrector es ahora el 3 de septiembre, mientras que la asunción de las nuevas autoridades está prevista para el 7 de septiembre.
La fecha establecida para la elección de rector y vicerrector es ahora el 3 de septiembre, mientras que la asunción de las nuevas autoridades está prevista para el 7 de septiembre.
Por eso el paro de esta semana tiene una particularidad política: ocurre a días de una de las elecciones universitarias más conflictivas de los últimos años.

Nación y Rectorado: dos destinatarios diferentes
El escenario deja entonces dos discusiones superpuestas.
Hacia afuera de la Universidad, los gremios responsabilizan al Gobierno nacional por la pérdida salarial, el presupuesto y el incumplimiento de compromisos vinculados con el financiamiento universitario.
Hacia adentro, ADIUNT cuestiona el funcionamiento institucional de la UNT y reclama una democratización mucho más profunda de sus mecanismos electorales.
Incluso la crisis de ASUNT, la obra social universitaria, se incorporó a ese escenario.
Durante este año el gremio protagonizó protestas por el deterioro de prestaciones y los mayores aportes que deben realizar los afiliados. En abril, Osatinsky denunció problemas con profesionales, turnos médicos, farmacias y descuentos, mientras docentes y jubilados reclamaban respuestas a las autoridades universitarias.
De esta manera, salario, presupuesto, obra social y elecciones terminaron formando parte de una misma discusión sobre el presente y el futuro de la Universidad.
El 3 de septiembre, la próxima fecha clave
Mientras el paro afecta nuevamente la actividad académica, el calendario político de la UNT continúa avanzando.
El próximo miércoles 3 de septiembre la Asamblea Universitaria deberá elegir a las autoridades que conducirán la institución hasta 2030.
Será el desenlace de un proceso que atravesó impugnaciones, fallos judiciales, modificaciones del calendario, discusiones estatutarias y una fuerte disputa entre sectores internos.
ADIUNT plantea que esa crisis demuestra las limitaciones del actual sistema electoral.
Las autoridades universitarias, por su parte, han defendido las decisiones adoptadas por el Consejo Superior para reencauzar el proceso y sostienen que las modificaciones realizadas buscan garantizar seguridad jurídica, transparencia y respeto por los derechos electorales, además de preservar la autonomía universitaria.
Son dos interpretaciones claramente diferentes sobre una misma crisis.
Y ese contraste convierte al paro de esta semana en algo más que una nueva protesta salarial.
Mientras las universidades nacionales discuten con el Gobierno de Milei por los recursos necesarios para funcionar, la UNT también enfrenta su propia discusión sobre quién gobierna la Universidad, cómo se eligen esas autoridades y cuánto poder real tienen docentes, estudiantes y trabajadores para decidirlo.
El paro terminará el viernes.La disputa política, en cambio, tendrá su próxima gran fecha el 3 de septiembre.

