La inflación de mayo fue del 2,1%, según informó este jueves el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). El dato representa una nueva desaceleración respecto al mes anterior y marca uno de los registros mensuales más bajos del último tiempo.
A simple vista, la cifra refleja una mejora en la dinámica de los precios. Sin embargo, para millones de argentinos la sensación en la vida cotidiana sigue siendo muy distinta.
En las góndolas, el desafío continúa siendo llegar a fin de mes. Aunque los aumentos ya no avanzan con la velocidad de meses anteriores, los valores alcanzados durante los últimos años siguen condicionando el consumo. Comprar alimentos, pagar los servicios o afrontar el transporte representa un esfuerzo importante para muchas familias.
Durante mayo, Comunicación, Educación y Vivienda encabezaron las subas porcentuales, mientras que Alimentos y bebidas volvió a tener una fuerte incidencia por el peso que tiene dentro del presupuesto familiar.
Comerciantes consultados por distintos medios coinciden en que el consumo continúa siendo prudente. Las promociones, los descuentos bancarios y las segundas marcas siguen siendo las opciones más buscadas por quienes intentan estirar el salario hasta fin de mes.
Especialistas señalan que una menor inflación es una señal positiva para la economía, aunque advierten que el verdadero desafío será sostener esa tendencia y lograr que los ingresos recuperen poder de compra.
El informe oficial también indicó que la inflación acumulada en lo que va del año alcanza el 14,7%, mientras que la variación interanual se ubica en 33,2%.
Más allá de los números, el desafío sigue siendo el mismo: que la desaceleración de los precios pueda reflejarse en una mejora real de la calidad de vida de los argentinos. Hasta entonces, el cuidado del gasto continuará siendo una constante en la economía de miles de hogares.

